Primero, lo que más tranquiliza: un lente de contacto no puede irse detrás del ojo. La conjuntiva se pliega y se une al globo ocular por detrás del párpado, formando un fondo de saco cerrado. No hay ruta hacia el cerebro ni hacia la parte posterior de la órbita. El lente está en algún punto bajo el párpado, casi siempre el superior, y va a salir.
Qué hacer, en orden
- Lávese las manos y séquelas. Va a tocarse el ojo; hágalo con las manos limpias. Esta es la parte que la gente se salta cuando está nerviosa, y es la que evita convertir una molestia en una infección.
- No se frote el ojo. Frotar puede plegar el lente, arrastrarlo más arriba y rayar la córnea. Es el error más común.
- Humedezca abundantemente. Use solución salina estéril o gotas humectantes para lentes de contacto, no agua del grifo. Un lente seco se adhiere; uno hidratado se desliza. Espere treinta segundos.
- Localícelo. Mire hacia abajo y, con un dedo limpio, levante suavemente el párpado superior. Si el lente está ahí, lo verá. Mirar en dirección contraria a donde sospecha que está el lente suele exponerlo.
- Muévalo con el párpado cerrado. Cierre el ojo y masajee muy suavemente el párpado hacia la nariz o hacia abajo, según dónde esté. La idea es reubicarlo sobre la córnea, donde podrá retirarlo normalmente.
- Parpadee. Con el ojo bien lubricado, a menudo el parpadeo lo devuelve solo al centro.
Si el lente se rompió
Un lente blando puede partirse al intentar sacarlo, y entonces hay más de un fragmento. Retire el que tenga localizado y siga buscando: un trozo pequeño puede seguir bajo el párpado sin dar una sensación clara de cuerpo extraño.
Si no está seguro de haberlos sacado todos, no se ponga otro lente encima. Vaya al consultorio.
Cuándo dejar de intentarlo y pedir cita
Deje de manipular y busque atención si:
- Lleva más de veinte o treinta minutos intentándolo sin éxito
- Hay dolor, no solo molestia
- El ojo está muy enrojecido o le molesta la luz
- La visión ha empeorado
- La sensación de cuerpo extraño continúa después de sacar el lente
Ese último punto merece énfasis. Si el lente ya salió y el ojo sigue sintiéndose raspado, lo más probable es que haya una abrasión corneal: el lente rayó la superficie al moverse. Suele curar en un día o dos, pero una abrasión en un usuario de lentes de contacto tiene más riesgo de infectarse que una normal, y merece que la vean.
No vuelva a ponerse lentes hasta que el ojo esté completamente cómodo. Use anteojos entretanto.
Por qué pasa, y cómo evitar la próxima vez
Casi siempre es una de tres cosas: el lente estaba seco al retirarlo, se frotó el ojo con el lente puesto, o el lente ya llevaba demasiado tiempo de uso y había perdido forma.
Si le ocurre con regularidad, no lo trate como mala suerte. Un lente que se desplaza a menudo puede estar mal ajustado: la curva base o el diámetro no corresponden a su córnea. Eso se corrige en una adaptación, no en casa.
Esto es información general, no consejo médico, y no sustituye un examen. Si tiene dolor, pérdida de visión o sensibilidad marcada a la luz, busque atención el mismo día. Revisado por la Dra. Teresita Bollar, OD.